Sobre mí

Soy María Pía, terapeuta manual y terapeuta ayurvédica.

Nací en Uruguay y me mudé a Mallorca siendo niña. Honro profundamente mis raíces, pero después de haber vivido y viajado en distintos lugares, hoy puedo decir que Mallorca es mi hogar. Aquí me siento en tierra, coherente con mi manera de vivir y de acompañar.

Siempre he sido una persona sensible y observadora. Desde pequeña sentía la necesidad de comprender lo que me pasaba por dentro, cómo se entrelazan el cuerpo, las emociones y la historia que cada uno carga. Con el tiempo entendí que esa sensibilidad no era algo que gestionar, sino una herramienta esencial en mi trabajo.

En 2016 me formé en quiromasaje, y desde entonces no he dejado de aprender. El masaje fue mi puerta de entrada a una comprensión más profunda del cuerpo. Para mí, el cuerpo no es solo estructura: también es memoria, adaptación y protección. Cada cuerpo cuenta una historia, y parte de mi trabajo consiste en saber escucharla con atención y respeto. Cuando el cuerpo encuentra un espacio seguro, puede empezar a reorganizarse a su propio ritmo.

Con los años me he formado también en cómo el trauma impacta y se expresa en el cuerpo. He estudiado cómo el sistema nervioso responde a experiencias de estrés sostenido y cómo acompañar estos procesos desde un trabajo corporal cuidadoso y respetuoso. No se trata de “liberar” nada de forma forzada, sino de crear las condiciones para que el cuerpo pueda soltar lo que ya no necesita cuando se siente seguro.

Más adelante llegó el Ayurveda. Me formé en masaje ayurvédico y estudié durante años su sabiduría desde un enfoque práctico y realista, integrándola de forma consciente en el trabajo corporal.

Mi forma de trabajar no busca corregir ni imponer. Acompaño desde un enfoque corporal sensible al sistema nervioso y a la experiencia de cada persona. Es esencial que quien llega se sienta segura, escuchada y respetada.

Hoy acompaño a personas que necesitan parar, bajar el ritmo y volver a habitar su cuerpo con más calma. Lo hago desde la cercanía, la profesionalidad y un profundo respeto por los procesos individuales.